Estar enamorado 
es estar perdido
pero flotar.
Es el desgarro
tan ingenuo y casto
al invocarte mi lengua.
Las manos dejan de abarcar ilusiones
y las piernas no pueden sostener más desengaño.
Pero sólo quizás.
Ingeniarse el corazón
la calma que le falta.
Dios es el caos
milimétricamente ordenado.
Existe
una falsa promesa de libertad
en el simple hecho de existir.
Sería maravilloso
ser jóvenes
sabiendo lo que sabremos
siendo viejos.
Esto es un tren de soledades
que demuestran estar muertas.
Tengo un desván de hastío
y un hogar de desasosiego.
Realimentar el futuro
con brebajes de incertidumbre.
Profundamente marcada
tu impronta
en el mundo.
Hay un antes y después
tras este camino.
Aceptó la soledad sonriendo
sin dar la sombra de un reproche.
Nacía nuestro amor
atropelladamente
entre los muertos.
Dejemos
que entre el cielo.